viernes, 11 de mayo de 2018

ALZHEIMER, SUEÑO Y NUEVAS EVIDENCIAS DE DESARROLLO

 
La relación entre los trastornos neurodegenerativos y las alteraciones del sueño es conocida desde hace bastante tiempo: muchos de los pacientes con enfermedad de Alzheimer (EA) o Parkinson tienen patrones de sueño anómalos. Ahora, el mayor conocimiento de las fases preclínicas de estas patologías -sobre todo de la EA- parece indicar que los trastornos del sueño no son sólo una consecuencia, sino que pueden ser un factor de riesgo para estas enfermedades neurodegenerativas.
 
Así se ha visto con la apnea obstructiva del sueño (AOS) y el mayor riesgo de Alzheimer a partir de la constatación de una mayor presencia de depósitos de amiloide-beta en el cerebro de pacientes con AOS cognitivamente normales. El grupo del psiquiatra español Ricardo Osorio, del Langone Medical Center de la Universidad de Nueva York, investiga esta relación desde hace 8 años con evidencias cada vez más sólidas.
En 2013 identificaron el vínculo entre AOS y la acumulación de amiloide determinada en líquido cefalorraquídeo (LCR) y por neuroimagen, pero al tratarse de un estudio transversal no pudieron esclarecer del todo la causalidad. "Con posterioridad, los estudios longitudinales nos han revelado que son los trastornos del sueño los que provocan el aumento del amiloide, y no al revés, ya que no hemos visto ningún dato en ese sentido", puntualiza el experto, que ha participado en la XXVI Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño (SES), celebrada en Barcelona.
 
Tras coordinar un estudio que demostró mediante neuroimagen que los trastornos del sueño por AOS avanzan el declive cognitivo en pacientes de edad avanzada, Osorio presentó en este congreso los resultados de un nuevo trabajo, publicado en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, que muestra el vínculo entre gravedad de la apnea e incremento longitudinal de la carga de amiloide en personas cognitivamente normales.
  • Cuando las neuronas están activadas generan amiloide-beta, pero los niveles del péptido bajan mientras el cerebro se encuentra menos activo
Para ello hicieron un seguimiento longitudinal de dos años a más de 200 voluntarios sanos, de entre 55 y 90 años, a los que se evaluó el acúmulo de amiloide en LCR y mediante PET y se monitorizó el sueño en busca de AOS. El 50 por ciento presentaban este trastorno respiratorio: el 30 por ciento, leve, y el 20 por ciento, de moderado a grave.
Como mecanismos que explicarían el incremento longitudinal de la carga amiloide los autores proponen la fragmentación del sueño y/o la hipoxia intermitente causadas por la apnea. Sobre el primero, Osorio recuerda que "nuevas evidencias nos indican que cuando las neuronas están activadas generan amiloide-beta de un modo natural, pero también que cuando el cerebro está menos activo, cuando dormimos, los niveles de amiloide disminuyen, porque su producción sigue un ritmo circadiano". Así lo registró un estudio publicado en 2009, en el que midieron los niveles de este péptido en LCR durante 36 horas.

Sistema glinfático

De esta forma, el sueño alterado en la AOS puede interferir en el descenso natural del amiloide durante la noche e impedir que se produzca menos. El sueño también se revela crucial en la hipótesis del sistema glinfático, planteado en 2013 por la neurocientífica danesa Maiken Nedergaard como la vía de limpieza de desechos del cerebro y la médula espinal. Durante el sueño de ondas lentas, cuando disminuye la actividad cerebral, una corriente de LCR limpiaría y evacuaría las proteínas solubles y los metabolitos acumulados durante el día fuera del SNC, hacia el sistema linfático.
"Si el sueño conlleva una disminución de la producción de amiloide-beta y facilita el aclaramiento de desechos, podemos convenir que su alteración por las apneas u otros trastornos que lo afectan puede llevar a la acumulación del péptido con el tiempo", subraya Osorio, que insiste en que estos procesos tienen lugar en los estadios del sueño con menor actividad cerebral, como el de ondas lentas, "precisamente el estadio que más disminuye con la edad".
 
Todos estos avances en el conocimiento del metabolismo del amiloide-beta y el efecto del sueño alterado cobran relevancia en el concepto emergente de Alzheimer preclínico, previo al deterioro cognitivo leve y a la enfermedad establecida. Antes del declive cognitivo, el cerebro acumula amiloide unos 15-20 antes de la enfermedad: "Si nuestros modelos actuales son reales, el Alzheimer se iniciaría en el cerebro hacia los 55-56 años", señala el experto.
Con todo, la investigación reciente ha evidenciado un retraso en la edad media de inicio de la enfermedad en la última década: de 67-68 a 75-76 años. Los expertos lo atribuyen a la mayor formación de las nuevas generaciones -"la educación se considera un factor protector"- y a un mejor control y tratamiento de los factores de riesgo (HTA, diabetes, sedentarismo, etc.). "De ahí que, a falta de un tratamiento eficaz para la EA, mejorar nuestro sueño y tratar la apnea deberían sumarse a las estrategias de actuación sobre los factores de riesgo".

miércoles, 14 de marzo de 2018

¿UN ANTIDIABÉTICO COMO TRATAMIENTO DEL DÉFICIT DE MEMORIA...?


El alzhéimer, como ya sabemos, es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, causada por una destrucción progresiva de las neuronas cerebrales, enfermedad que se corresponde con el tipo más común de demencia –constituye en torno al 60-70% de todos los casos de demencia, para un total de 30 millones de afectados en todo el planeta– y para la cual no existe cura. De hecho, aún a día de hoy no hay ningún tratamiento disponible capaz de frenar su progresión. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores de la Universidad de Lancaster(Reino Unido) han identificado un fármaco que, si bien desarrollado para tratar la diabetes tipo 2, es capaz no ya de detener la evolución del alzhéimer, sino de revertir de forma muy significativa la pérdida de memoria asociada a la enfermedad. Lo han visto en modelos animales –ratones, como publican en la revista Brain Research..
 

No solo para la diabetes

La diabetes tipo 2 no es solo un factor de riesgo para el desarrollo del alzhéimer, sino que se encuentra directamente implicada en la progresión de este tipo de demencia. No en vano, numerosos estudios han demostrado que la incapacidad del organismo para producir o utilizar adecuadamente la insulina se asocia a un proceso degenerativo cerebral común tanto a la diabetes tipo 2 como al alzhéimer. Además, también se ha observado una mayor resistencia a la insulina en el cerebro de los pacientes con alzhéimer. Y es que dado que la insulina es un factor de crecimiento con propiedades neuroprotectoras, la falta de sensibilidad a esta hormona podría jugar, tal y como han sugerido numerosos investigadores, un papel muy importante en el desarrollo de distintas enfermedades neurodegenerativas. Entonces, ¿es posible que los fármacos diseñados para tratar la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 puedan ser útiles frente al alzhéimer?
Para responder a esta pregunta, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– al que manipularon genéticamente para que portara algunos de los genes responsables de un tipo hereditario de alzhéimer en humanos. Una vez los animales envejecieron y desarrollaron irremisiblemente la enfermedad, fueron tratados con un fármaco con actividad ‘triple agonista’ para el tratamiento de la diabetes. Más concretamente, con un fármaco en el que se combinan tres factores de crecimiento –el péptido similar al glucagón tipo 1 (GPL-1), el polipéptido inhibidor gástrico (GIP) y el glucagón– para, así, tratar de proteger la neurodegeneración cerebral desde múltiples vías. Y es que, entre otras muchas características, los cerebros de los pacientes con alzhéimer presentan una notable deficiencia en la señalización de factores de crecimiento.
 

Y llegados a este punto, ¿qué pasó? Pues que los ratones tratados con este fármaco para la diabetes experimentaron una mejora muy significativa en su capacidad de memorización y aprendizaje. Pero aún hay más. El fármaco también incrementó los niveles de un factor de crecimiento cerebral que preserva la funcionalidad de las neuronas; redujo la cantidad de placas de beta-amiloide en el cerebro; disminuyó tanto la inflamación crónica como el estrés oxidativo; y ralentizó significativamente la tasa de pérdida neuronal.
Como destaca Christian Holscher, «estos resultados tan prometedores demuestran la eficacia de estos fármacos con múltiples receptores que fueron originalmente desarrollados para tratar la diabetes tipo 2 pero que ya habían mostrado efectos neuroprotectores consistentes en distintas investigaciones. Y es que los estudios clínicos llevados a cabo con una versión más antigua de este tipo de fármaco ya habían mostrado resultados muy alentadores en pacientes con alzhéimer o con trastornos del estado del ánimo».
 

 

Sin embargo, y evidentemente, no es lo mismo un ser humano que un ratón, por lo que primero deberá evaluarse su eficacia, y sobre todo su seguridad, en ensayos clínicos con pacientes afectados por este tipo de demencia.
Como apunta el director de la investigación, «en este trabajo hemos mostrado el potencial, ciertamente prometedor, de un nuevo fármaco para el tratamiento del alzhéimer, pero debemos llevar a cabo estudios de dosis-respuesta y realizar comparaciones directas con otros fármacos para evaluar si el nuevo tratamiento es superior a los ya existentes».
Sea como fuere, concluye Doug Brown, «necesitamos encontrar nuevas vías para abordar el alzhéimer, enfermedad para la que no se ha desarrollado ningún nuevo tratamiento en casi 15 años. Es imperativo que exploremos qué fármacos ya desarrollados para tratar otras enfermedades pueden beneficiar a los pacientes con alzhéimer y otros tipos de demencia. Este enfoque investigador podría acelerar la obtención de nuevos fármacos prometedores para la gente afectada por esta enfermedad

miércoles, 27 de septiembre de 2017

A VUELTAS CON LA CURACIÓN DEL ALZHEIMER...



Aunque cueste aceptarlo, mi impresión acerca de la curación del Alzheimer es que esto va para largo... Y no lo digo yo, clínico que se deja llevar por lo que leo en las investigaciones que me dan credibilidad, sino que lo dice un investigador de la talla del Nobel Erwin Neher, quien coincidiendo con el pasado 21 de septiembre, Día Mundial del Alzheimer, comenta: No sabemos cuándo habrá una cura para el Alzheimer. Durante 30 años, los investigadores nos hemos fijado mucho en que hay dos proteínas que se acumulan en las neuronas. Nuestro objetivo ha sido en limpiar estos montoncitos o en impedir que se acumularan, pero ahora dudamos si son la causa o la consecuencia. Así que hoy, no sabemos qué causa la enfermedad... Sabemos lo básico: que las neuronas son más longevas que otras células, aunque también mueren y se regeneran mucho menos, pero....¿por qué mueren?, ¿cómo influye la dieta y la genética o hacer deporte o mantener la mente ocupada...y no siempre...?
 
 
Mi impresión es que el origen, desde la experiencia del día a día, de ver muchas demencias, es que el dilema se encuentra en la ingeniería genética, en esa complicada suerte de mecanismos, unos científicos y otros éticos, que deberán equilibrarse para conseguir que el olvido no se instaure en las mentes y parezca que una vida dejó de ser.
 
Buenas tardes!  

domingo, 27 de agosto de 2017

ALZHEIMER E IDENTIDAD FACIAL

 
La investigadora Cristina Saavedra escribió la siguiente tesis, una de las más interesantes de los últimos tiempos:  Deterioro cognitivo en el Alzheimer y actividad eléctrica cerebral relacionada con el procesamiento de la identidad facial.
 
 
Su resumen es el siguiente: La actividad eléctrica cerebral (potenciales evocados) relacionada con el procesamiento de la identidad de las caras de forma explícita (conocidas v.desconocidas) e implícita (cuando se categoriza su expresión emocional), se analizó en  personas jóvenes, mayores sin deterioro cognitivo, y mayores con deterioro cognitivo (deterioro cognitivo leve y enfermedad de Alzheimer) mediante cuatro métodos complementarios (análisis factorial de componentes principales, análisis de varianza, análisis topográfico y análisis topográfico con LORETA). Los procesos de memoria asociados a la onda N400 mostraron latencias más tempranas ante las caras conocidas, respecto de las desconocidas, en todos los grupos.
En las personas jóvenes y mayores sin deterioro cognitivo resultaron especialmente significativos los procesos relacionados con el análisis perceptual de las caras (señalados por las ondas P100 y N170). En cambio, en las personas mayores con deterioro cognitivo, particularmente en las que padecían enfermedad de Alzheimer, se observó una actividad significativa en áreas cerebrales extensas en latencias tempranas relacionadas con el análisis perceptual de las caras.
 
Aunque pueda resultar que se escriban tesis de este calibre, la demencia Alzheimer tiene tantos recovecos, tantas variables, que cualquier información al respecto puede resultar sumamente útil.

lunes, 1 de mayo de 2017

DOSIS DE FÁRMACOS

 
Tenemos la costumbre de indicar dosis de tratamientos farmacológicos, de los que sean, sin incidir excesivamente en el ambiente o en las características propias del paciente con demencia. Vemos al enfermo y automáticamente estamos viendo a otro semejante al que le fue bien la dosis que le marcamos. Lo hacemos con buena fe, se me entienda, pero es bueno aceptar que no somos seres imperfectos que "leemos" perfectamente la enfermedad y que no podemos equivocarnos jamás.
Es bueno, por ello, dedicarle tiempo no solo al paciente sino al cuidador, a la familia que le acompaña para diagnosticar también qué es lo que puede beneficiarle, o no, cuando esté en su domicilio. Por lo tanto, comenzar con dosis pequeñas del fármaco, aunque se deba corregir esta cifra en dos o tres veces consecutivas en los días siguientes es lo óptimo.

martes, 14 de marzo de 2017

AL ESTADO LO QUE ES DEL ESTADO Y AL CIUDADANO LO QUE ES DE ÉL



Ha sido casualidad pero estos días mi memoria ha recordado la conversación que tuve con el marido de una paciente con Alzheimer hará ya tres meses. Se liberó conmigo del terror que tenía a morir antes que ella (y puede ser muy ciertamente porque ella está bastante mejor orgánicamente que él...) por la que se le vendría encima a la pobrecita por tener que hacerse heredera de sus ya muy mermados bienes, su casa y sus ahorros casi inexistentes... Yo, me decía, podría vivir en una tienda de campaña en el camping con mi escaso retiro cuando me quitaran la casa por no poder pagar lo que debiera pagar para hacerme heredero de su otra parte, pero ¿qué pasará con ella, que no tenemos a nadie, que con los malditos recortes no podrá ir a una residencia...?. 

Lo revivo en estos días en que parece que nos despertamos de una pesadilla sin solución. Ayuntamientos y Comunidades autónomas en un país en el que todos somos iguales ante leyes injustas están deseando (cualesquiera partido que los gobierne...)  que no se hable de esto, que se pase pronto la noticia que comenzó con una señora mayor recogiendo firmas para que no les hagan pagar a sus herederos el dinero que no tienen cuando ella muera. ¡Y NO!. Hay que conseguir que las contribuciones por tales aspectos  sean en todos los lugares iguales. ¿Por qué en Madrid o en Navarra pagan menos que en Aragón, por ejemplo?.  ¿Es eso justo...?, ¿o es que ya nos hemos instalado en el terreno de la injusticia total?

viernes, 17 de febrero de 2017

ALZHEIMER AL DÍA



Durante las jornadas de ayer y hoy se está celebrando el primer SIMPOSIOI SOBRE LA GENÉTICA DE LAS DEMENCIAS, efectuado a instancias de la Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Neurodegenerativas, Fundación CIEN. El simposio se soporta con el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, a través del Instituto de Salud Carlos III, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) y la Fundación Reina Sofía.
Una de las primeras intervenciones fue protagonizadas por el doctor Miguel Medina, miembro destacado de Ciberned y la Fundación CIEN, quien introdujo el término demencia como se le conoce hoy en día.
 
En términos poblacionales, el doctor Medina calculó que se descubre un caso de demencia cada 3 segundos en el mundo, planeta en el que ya hay 47 millones de diagnósticos de demencia, correspondiendo 10 millones a la Europa Occidental y uno a España, país éste último muy vulnerable a las demencias, ya que tiene una de las poblaciones más envejecidas del planeta, con 9 millones de ciudadanos mayores de 65 años de edad, es decir, el 17% de la población española total, porcentaje que podría haberse doblado en el año 2050 (34%), si no se actúa a tiempo para enmendar la pirámide demográfica.
En cuanto al Dementia Genetics Spanish Consortium, DEGESCO, Medina aseguró que está haciendo una gran labor. Dado que las mutaciones genéticas son poco frecuentes, resulta imprescindible poner en común las muestras de tejido cerebral que recoja cada instituto investigador, de forma que puedan ser compartidas con un criterio multicéntrico. Por eso, DEGESCO ofrece un gran repositorio de muestras con una amplia base de datos a disposición de todos los entes, públicos y privados, que lo integran. Así lo han entendido, por lo menos, 11 institutos investigadores del país, radicados principalmente en Madrid y Cataluña.
Entre las distintas causas de las demencias, el experto atribuyó el 59% de los casos a la enfermedad de Alzheimer, el 17% a la demencia vascular, el 14% a las demencias mixtas, que unen el deterioro natural al haber sufrido un infarto cerebral; el 8% a los tumores cerebrales y otras patologías cerebrales y, finalmente, sólo un 2% a la enfermedad de Parkinson.
En segundo lugar, participó el doctor Miguel Calero, científico del Ciberned y el Instituto de Salud Carlos III. Según él, las demencias pueden ser consideradas monogénicas, derivadas de un solo gen o patologías complejas, como el caso del Alzheimer, siempre mucho más prevalentes. Junto a esta sencilla clasificación, Medina explicó que actualmente se estudian los polimorfismos genéticos para poder hacer estudios genéticos que permitan individualizar de una forma progresiva los diagnósticos y tratamientos. En ese terreno, Calero habló de Epistasis, o interrelación de los genes, y la Epigenética, que estudia los comportamientos de los genes, siempre que no haya una alteración intrínseca de la misma.
 
 
LA HERENCIA EN EL ALZHEIMER:
Para conocer el grado de heredabilidad que acompaña al Alzheimer, el simposio contó con el genetista del Hospital Sant Pau de Barcelona Jordi Clarimón. Según sus datos, una persona que no cuente con familiares con Alzheimer, dentro de la población general, tiene un 10% de riesgo de desarrollar esta patología, mientras que, si su padre o madre la hubieran desarrollado, esa persona multiplicaría su riesgo por tres. Teniendo esa premisa clara, el ponente aseguró que el Azheimer es heredable en un 60 a 80%, aunque dicha herencia podría ser directa o, en su defecto, sobrevenida durante el desarrollo embrionario del sujeto.
 
En otro momento de su exposición, Clarimón confirmó al alelo APOE e4 como un rasgo muy evidente de Alzheimer, una evidencia susceptible de ser confirmada tras haber realizado genotipados masivos sobre varios millones de variantes o próximas al gen. Sin embargo, también advirtió el ponente que actualmente hay discrepancias sobre la transmisibilidad del Alzheimer, de forma que, incluso, llegó a ironizar (.......????????) con ella la revista Nature, que llegó a plantear la heredabilidad de esta patología.
Completaron ponentes el investigador de la Fundación del Instituto Catalán de las Neurociencias (ACE), Agustín Ruiz. Tras afirmar que su entidad fue la primera en abrir un centro de día para el Alzheimer, con una clínica para la memoria y un centro de ensayos clínicos, incluidos (Mi impresión es que eso sobraba...tan solo sirve para aumentar el narcisismo y el ego) . Como tesis principal de su ponencia, Ruiz afirmó que en Alzheimer es necesario hacer un rastreo completo del genoma, tal como se hace dentro del consorcio DEGESTO. Por eso su fundación fue el primer instituto del España en hace una secuenciación masiva en Alzheimer a través de un Genome-wide association study (GWAS), (más de lo mismo...)